La Horseracing Integrity and Safety Authority (HISA), organismo que supervisa la integridad y la seguridad de las carreras de caballos en Estados Unidos, presentó cargos formales contra Marshall Gramm, profesor de economía de Rhodes College y operador del sindicato de propiedad hípica Ten Strike Racing.
Según la acusación, Gramm habría accedido a información veterinaria confidencial de miles de caballos de carrera y la habría utilizado para obtener ventaja en apuestas pari-mutuel y en operaciones de compra de caballos dentro del sistema de carreras. El profesor rechaza esa interpretación.
Qué acusa HISA
HISA sostiene que, durante un periodo de unas seis semanas iniciado a principios de mayo, Gramm obtuvo de forma deliberada y sistemática historiales de salud equina que no estaba autorizado a consultar. De acuerdo con la autoridad, el acceso se habría realizado mediante un método automatizado capaz de descargar grandes volúmenes de registros sin despertar alertas.
El regulador considera que este caso afecta directamente a la integridad del mercado hípico, ya que la información médica de un caballo puede influir en decisiones de apuesta, valoración deportiva y compra dentro de determinadas modalidades de carrera.
Entre las posibles sanciones evaluadas figura incluso una inhabilitación de por vida para participar en las carreras de pura sangre.
Por qué importa esta información en el mercado hípico
En las carreras con opción de reclamo, cada caballo puede ser adquirido por un precio fijado de antemano. Los propietarios con licencia presentan sus ofertas antes de la prueba y, una vez terminada la carrera, el caballo pasa al comprador aceptado.
En ese contexto, disponer de datos veterinarios reservados puede alterar la igualdad de condiciones entre participantes. También puede afectar la confianza de propietarios, apostadores y operadores en un mercado que depende de reglas claras, acceso equitativo a la información y controles de cumplimiento.
HISA afirmó que, durante el periodo investigado, Gramm participó en concursos de pronósticos, realizó apuestas pari-mutuel y reclamó nueve caballos. Según la autoridad, los investigadores concluyeron que había accedido previamente a información sanitaria confidencial sobre cada uno de esos animales.
La respuesta del profesor
Gramm admitió que accedió a los datos, pero negó haber cometido fraude o haber burlado medidas de seguridad. En su versión, la información estaba disponible a través de su cuenta autorizada de HISA y el acceso se hizo con sus propias credenciales.
También señaló que no ocultó su identidad ni eludió protocolos técnicos. Añadió que el trabajo con grandes bases de datos forma parte de su actividad académica y analítica, y sostuvo que inicialmente no comprendió por completo el alcance del material descargado.
No obstante, reconoció haber cometido un error de criterio al no comunicar antes a HISA la posible vulnerabilidad del sistema.
Contexto regulatorio
El caso se produce en un entorno de mayor vigilancia sobre la integridad de las carreras de caballos en Estados Unidos. HISA fue creada para unificar estándares de seguridad, control y cumplimiento en un sector históricamente fragmentado entre distintos estados y autoridades locales.
Cuando una investigación se centra en datos de salud animal, el asunto no solo tiene una dimensión disciplinaria. También abre preguntas sobre gobernanza de la información, controles de acceso, protección de datos sensibles y uso de información no pública en mercados vinculados a apuestas y transacciones deportivas.
Para operadores, propietarios y participantes del ecosistema hípico, el resultado del procedimiento puede marcar cómo se aplicarán en adelante las reglas sobre acceso a datos reservados y qué nivel de responsabilidad tendrán quienes utilicen sistemas regulatorios con fines de análisis o competencia.
Créditos de las ilustraciones: Rhodes College

