El Betting and Gaming Council (BGC), asociación empresarial del sector del juego en Reino Unido, pidió a las principales plataformas tecnológicas que refuercen sus controles contra los operadores ilegales que captan usuarios por canales digitales.
La petición se hizo pública mediante una carta abierta firmada por su directora ejecutiva, Grainne Hurst. El texto advierte sobre la presencia creciente de anuncios y promociones de juego no autorizado en redes sociales, motores de búsqueda, servicios de mensajería y redes de publicidad digital.
Según datos citados por el BGC a partir de estimaciones de H2 Gambling Capital, el volumen apostado en sitios ilegales podría pasar de unas 17.000 millones de libras a 33.000 millones en los próximos cinco años si la tendencia continúa.
Crecimiento del mercado ilegal
El BGC sostiene que los operadores no autorizados están utilizando plataformas tecnológicas para llegar a consumidores del Reino Unido, incluidos usuarios autoexcluidos o personas que buscan ayuda por problemas relacionados con el juego.
La organización subraya que estos sitios quedan fuera del marco regulado británico. Por ello, no están obligados a aplicar los mismos controles de protección al cliente, ni a aportar fondos para investigación y tratamiento, ni a pagar los tributos exigidos a los operadores con licencia.
Hurst también citó un análisis de la firma WARC, según el cual los anunciantes de juego ilegal representarían casi la mitad del gasto publicitario del sector en Gran Bretaña. Además, algunas previsiones apuntan a que su presencia publicitaria podría superar a la de los operadores regulados antes de 2028.
Qué pide el sector a las plataformas
En su carta, el BGC plantea que el juego ilegal debe tratarse como un problema urgente de protección del consumidor y no solo como una cuestión comercial.
Entre las medidas propuestas figuran:
- detectar y retirar anuncios ilegales antes de que lleguen al usuario;
- aumentar la inversión en inteligencia artificial y análisis de datos;
- mejorar la cooperación entre plataformas, reguladores, gobierno y sector regulado;
- compartir información entre servicios digitales para identificar redes reincidentes.
La entidad considera que, sin mejores técnicas de detección y sin intercambio de información entre plataformas, la supervisión de la publicidad ilícita seguirá siendo limitada.
Contexto regulatorio en Reino Unido
El debate se produce en un momento en que la Gambling Commission ha reconocido las dificultades para medir el alcance real del juego ilegal. El regulador indicó recientemente que el aumento del uso de VPN complica el seguimiento del tráfico hacia sitios no autorizados, lo que podría ocultar una parte relevante de esta actividad.
En paralelo, el Department for Culture, Media and Sport (DCMS) puso en marcha una Illegal Gambling Taskforce con participación de distintos organismos. Algunas de las empresas tecnológicas señaladas por el BGC forman parte de ese grupo de trabajo.
Para Hurst, sin embargo, todavía hay poca evidencia pública de que la respuesta coordinada esté a la altura del problema. También señaló que las diferencias entre publicidad pagada y contenido generado por usuarios pueden dificultar el control, pero no deberían servir como argumento para retrasar medidas.
Riesgos para operadores regulados y consumidores
El BGC enmarca esta cuestión como un asunto de política pública. A su juicio, si las plataformas digitales no actúan con mayor transparencia y rapidez, el mercado ilegal seguirá expandiéndose y aprovechando vacíos de control en el entorno digital.
La preocupación aumenta en periodos de gran visibilidad deportiva. La entidad advirtió la semana pasada que el mercado ilegal podría captar cerca de 200 millones de libras durante el Mundial, lo que, según su análisis, reforzaría la posición de operadores no autorizados frente a los licenciatarios.
El organismo también relacionó este debate con otras vías de exposición comercial. Como ejemplo, recordó que recientemente Entain pidió al Independent Football Regulator que impida a los clubes aceptar patrocinios de operadores de juego sin licencia en Reino Unido.
Desde una perspectiva regulatoria, el punto central es cómo reducir el acceso de operadores ilegales a la publicidad, al patrocinio y a la captación digital, especialmente entre públicos vulnerables y audiencias jóvenes.
Por qué importa esta discusión
El caso refleja una tensión cada vez más visible en el mercado británico: mientras los operadores con licencia están sujetos a controles de cumplimiento, publicidad y juego responsable, los actores ilegales pueden intentar aprovechar canales digitales con menos fricción.
Por eso, la discusión ya no se limita al sector del juego. Involucra a reguladores, plataformas tecnológicas, anunciantes y autoridades públicas, y puede influir en futuras decisiones sobre vigilancia publicitaria, verificación de licencias y cooperación entre intermediarios digitales.

