Residentes y comerciantes de Flushing, en Queens, están expresando su oposición al proyecto Metropolitan Park, un complejo de casino y entretenimiento valorado en 8.000 millones de dólares que se desarrollaría junto a Citi Field. Quienes rechazan la iniciativa dicen que el plan podría aumentar la presión sobre los alquileres, afectar a pequeños negocios y agravar problemas de juego en una comunidad inmigrante ya vulnerable.
El proyecto cuenta con el respaldo del propietario de los New York Mets, Steve Cohen, y de Hard Rock International. La propuesta incluye casino, hotel, restaurantes, zona de ocio y espacio público entre Flushing y Corona. Sus impulsores sostienen que traerá inversión, empleo y financiación para programas comunitarios.
Entre las principales críticas está el posible efecto del casino sobre personas con mayor riesgo de juego problemático. Algunos vecinos señalan que, en comunidades inmigrantes chinas, pueden influir factores como el aislamiento, las barreras de idioma, el acceso limitado a apoyo psicológico y campañas comerciales dirigidas a clientes que hablan chino. También advierten que incentivos habituales del sector, como cupones, transporte promocional o créditos de juego, pueden empujar a usuarios vulnerables a apostar más. En cualquier servicio de este tipo, los usuarios deberían revisar edad mínima legal, límites de depósito, opciones de autoexclusión y condiciones promocionales antes de participar.
Activistas locales afirman además que el proyecto fue impulsado sin un consentimiento comunitario suficiente. 
Un análisis del Urban Institute citado en el artículo estima que casi 16.000 inquilinos de Corona y Flushing, que ya destinan más de la mitad de sus ingresos a vivienda, podrían quedar bajo mayor riesgo de desplazamiento si suben los alquileres. Los promotores responden que el estudio ambiental del proyecto concluyó que no habrá desplazamiento directo de residentes ni negocios existentes.
La empresa también asegura que el plan incluye más de 1.000 millones de dólares en beneficios comunitarios, entre ellos financiación para juego responsable, salud mental y tratamiento de adicciones. Además, dice haber firmado acuerdos con organizaciones locales para desarrollar servicios adaptados culturalmente. Aun así, los vecinos críticos piden revisar cómo se aplicarían esas medidas en la práctica, quién las supervisaría y qué acceso real tendrían los residentes a esos recursos.
Otro punto de conflicto es el impacto económico real sobre el comercio local. Algunos residentes dudan de que los visitantes del resort gasten dinero en negocios independientes de Flushing, ya que el complejo tendría su propia oferta de restauración y entretenimiento. Como referencia, mencionan que otras grandes atracciones cercanas no han generado un flujo sostenido de clientes hacia el barrio.

Los promotores, por su parte, sostienen que el proceso incluyó años de reuniones públicas y múltiples aprobaciones institucionales. También defienden que el complejo generará más de 23.000 empleos y gasto local adicional. Como ocurre con cualquier gran proyecto vinculado al juego, conviene distinguir entre promesas de inversión, empleo efectivo, condiciones laborales, medidas de protección al consumidor y efectos sociales a largo plazo.
La controversia se amplió cuando el senador estatal John Liu impulsó una ley que permite reutilizar terreno de parque para usos no recreativos, paso clave para que la propuesta avanzara. A cambio, Cohen prometió construir una pasarela elevada para conectar el centro de Flushing con Willets Point. 
En el centro del debate está una pregunta práctica para residentes y futuros usuarios: qué controles existirán si el casino entra en funcionamiento. Más allá de los anuncios sobre empleo o regeneración urbana, la comunidad pide claridad sobre prevención de adicción, acceso a ayuda en distintos idiomas, límites de marketing, protección de personas mayores y efecto sobre vivienda y pequeños negocios.
El caso de Flushing muestra cómo un nuevo proyecto de casino puede ir mucho más allá de la apertura de una sala de juego. También pone sobre la mesa licencias, regulación local, uso del suelo, protección al consumidor y herramientas de juego responsable, aspectos que cualquier usuario debería revisar antes de utilizar una plataforma o visitar un establecimiento de apuestas o casino.
Créditos de las ilustraciones: No Casino FMCP, Gabriela Bhaskar/Bloomberg via Getty Images, Charly Triballeau/AFP via Getty Images, Brad Penner/Imagn Images/Reuters Connect

