Nuevo México se convirtió en otro frente regulatorio contra los mercados de predicción al presentar una demanda contra Kalshi. Las autoridades estatales sostienen que la plataforma opera de forma muy similar a una casa de apuestas deportivas, aunque la empresa rechaza esa interpretación.
La acción fue presentada por el Departamento de Justicia de Nuevo México y se suma a una demanda anterior impulsada por varias tribus del estado. El caso se centra en cómo funciona la oferta de Kalshi, quién puede acceder a ella y si sus productos encajan dentro de las normas estatales sobre juego y apuestas.
El estado se suma a las tribus en la ofensiva legal
Antes de la demanda estatal, los pueblos Sandia, Isleta y Pojoaque, junto con la tribu Mescalero Apache, ya habían acudido a los tribunales contra Kalshi. Según sus alegaciones, la plataforma permite que usuarios de 18 años o más accedan a productos que, en la práctica, se parecen a apuestas deportivas, incluso en territorio tribal.
Las tribus afirman que esta actividad afecta su soberanía y sus derechos vinculados al juego deportivo. También cuestionan que la edad mínima de acceso sea 18 años, por debajo de los 21 años exigidos en el marco regulatorio estatal para este tipo de actividad.
Por su parte, el Departamento de Justicia de Nuevo México argumenta que Kalshi ofrece apuestas deportivas online sin contar con una licencia de juego en el estado. La posición oficial es que las únicas formas legales de juego deben operar bajo pactos entre el estado y las tribus o bajo normas estatales específicas y estrictas.
Qué cuestiona exactamente Nuevo México
La demanda sostiene que los llamados contratos de eventos de Kalshi permiten a los usuarios hacer operaciones sobre resultados deportivos de una manera comparable a una apuesta tradicional. Para el estado, eso implica una infracción del marco vigente.
El fiscal general Raúl Torrez defendió que Nuevo México mantiene un sistema regulatorio diseñado para proteger a los consumidores, exigir responsabilidad operativa y respetar la soberanía tribal. Desde esa perspectiva, la acusación es que Kalshi habría quedado fuera de ese sistema mientras seguía disponible para usuarios dentro del estado.
El caso también amplía una tendencia ya vista en otros estados. Autoridades de Nueva York, Massachusetts, Kentucky e Illinois han impulsado medidas parecidas contra Kalshi o contra la actividad de los mercados de predicción relacionados con deportes.
La respuesta de Kalshi y el debate regulatorio
Kalshi insiste desde hace tiempo en que su producto no es juego ni apuestas, sino negociación de contratos regulados a nivel federal. La empresa sostiene que las leyes estatales sobre gambling no deberían aplicarse a su actividad.
Ese argumento coincide con la postura de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), que ha defendido su autoridad exclusiva sobre este sector. Desde la óptica federal, las acciones estatales podrían interferir con ese ámbito regulatorio. Sin embargo, Nuevo México no comparte esa interpretación y mantiene que la oferta disponible dentro de sus fronteras entra en conflicto con su propia legislación.
Al mismo tiempo, Kalshi ha tomado algunas medidas para reforzar la protección al usuario, como su colaboración con el National Council on Problem Gambling. Aun así, la empresa sigue rechazando cualquier definición de sus productos como apuestas.
Puntos prácticos para usuarios y operadores
El caso vuelve a poner el foco en varios aspectos prácticos que los usuarios deberían revisar antes de usar plataformas de este tipo:
si el producto está permitido en su estado o jurisdicción;
qué autoridad supervisa la plataforma y bajo qué licencia opera;
cuál es la edad mínima de acceso aplicable en su zona;
qué herramientas de juego responsable o control de gasto están disponibles;
cómo se clasifican los contratos o mercados ofrecidos según la normativa local.
Por ahora, la disputa en Nuevo México no trata solo sobre Kalshi, sino sobre una cuestión más amplia: si los mercados de predicción deportivos deben tratarse como productos financieros regulados a nivel federal o como apuestas sujetas a las leyes estatales y tribales.
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