La pelea legal entre Circle K y un exgerente por un boleto ganador de lotería de $12,8 millones en Arizona se ha complicado aún más. Ahora, una segunda trabajadora de la tienda sostiene que también tiene derecho a una parte del premio.
Cómo comenzó el caso
Según los hechos expuestos en la causa, todo empezó en noviembre del año pasado en una tienda Circle K de Scottsdale, Arizona. Una clienta pidió varios boletos de The Pick, un juego de la lotería estatal en el que los participantes intentan acertar seis números del sorteo.
El personal imprimió 85 boletos de $1, pero la clienta solo tenía $60. Eso dejó 25 boletos sin pagar, que permanecieron en el mostrador durante la noche. Más tarde, uno de esos boletos resultó premiado con el jackpot de $12,8 millones.
De acuerdo con la denuncia, Robert Gawlitza, entonces gerente de la tienda, supo a la mañana siguiente que entre los boletos impresos y no vendidos había uno ganador. Después, presuntamente se quitó el uniforme de Circle K y compró los boletos restantes, incluido el ganador, a otro empleado por $10.
Poco después, la empresa tuvo conocimiento de la operación y ordenó que el boleto quedara bajo resguardo en su sede corporativa. Desde entonces, Circle K mantiene una demanda para que la justicia determine si la compra fue válida y quién tiene derecho legal al premio.
Una segunda empleada entra en la disputa
La nueva reclamante es Marline Ybarra. Según los documentos judiciales, ella afirma que le corresponde una parte del premio porque Gawlitza le pidió que firmara la parte posterior del boleto ganador.
Ybarra fue incorporada como demandada en una versión modificada de la demanda presentada la semana pasada. Además, aseguró que algunos boletos habían caído detrás de la impresora y que ella los recuperó. Tanto Ybarra como Gawlitza están representados por el mismo abogado, aunque no está claro si existe un acuerdo entre ambos para repartir una eventual ganancia.
Qué debe resolver el tribunal
Circle K sostiene que, conforme al Arizona Administrative Code, los comercios autorizados para vender lotería conservan la titularidad de los boletos que quedan sin pagar y que nunca fueron vendidos oficialmente a un cliente.
Por eso, la empresa pide al tribunal que resuelva varios puntos clave:
- si el boleto ganador fue comprado de forma válida;
- quién es el propietario legal del boleto;
- quién tiene derecho a cobrar el premio de $12,8 millones.
Otro aspecto llamativo del caso es que Anna Kim, la clienta que compró los otros boletos de la misma transacción, no forma parte actualmente del litigio. Por ahora, tampoco está claro si intentará intervenir más adelante para reclamar parte del dinero.
Qué deben tener en cuenta los lectores
En disputas relacionadas con lotería, la validez de un boleto puede depender de reglas estatales, condiciones de venta y registros internos del comercio. Antes de participar en juegos de azar, los usuarios deben revisar las normas aplicables, verificar cómo se formaliza una compra y recordar que estos productos están restringidos a mayores de edad según la legislación local.
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